Notas

jueves, 31 de marzo de 2011

Sueños de un frío agosto



Caminando sobre cenizas del pasado
que un dia fueran aquel paraíso
que entero se volvió abrumado


Relampagueantes recuerdos asoman
de una noche que no se si existió,
de una vida, tan lejana como el tiempo.
No estoy seguro si en verdad sucedió.

Allí estaba, llenando mis vacíos
un alma blanca entre el viento
fluyendo a través de los ríos,
fluyendo a través del firmamento.

Su presencia pasando fronteras
es lo que alcanzaba a sentir,
entre charlas austeras
en noches sin fin.

Mi corazón cautivado
por tan magnífica expresión,
no oía el llanto crispado
de la añeja aflicción.

Oscuridades había atravesado,
días enteros no hube de discernir,
por el cántico ofuscado
en lo mas profundo de mi sentir.

Un primerizo sueño vi ahogarse,
avasallarse a través del tiempo
al buscar contemplarse
en aquel cándido cuerpo.

Horas de la vida se fueron
acercando y alejando dudoso
las palabras que hubieron
solo de encontrarme sinuoso.

Pero poco a poco a su lado
me iba encontrando,
descreyendo del pasado
y su grito desconsolado.

Solo sus manos quería tomar
en la fría noche de agosto
Solo las ansias contentar,
que palpitaban en su rostro.

A ciegos pasos andaba,
Todo se inundaba de alegría,
Pero un vuelco no dudaba
de alejarla de mi fantasía.

Cruel la noche arrebataba
lo que sin limites amaba,
a certeza de que bastaba
arrancarla de su morada.

Traté, con fuerza de desesperación
de acertar en el camino
para hallar la redención
de las cruces del destino.

Notaba en las horas recias
la trama de un sinrazón.
Ya hubieron exequias
Se apagó su corazón.

Noches sin luna esperaba
del cielo una señal
los crepúsculos se alzaban
pero ya había llegado su final.

Solo a un sueño se asemeja,
pues ya ningún rastro queda.
Hoy siento morir el alma
pues un sueño morir se deja.

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