Era un hombre preocupado por su futuro, terminando de armar su hogar sustentado en el trabajo administrativo que llevaba a cabo como empleado de una empresa.
Era bastante feliz con su rutina, llevaba una vida calmada, cumpliendo sus deberes pero también dedicando el tiempo libre a deleites personales, cuales eran la música, la lectura y por supuesto los tabacos que encendía en los intervalos. Pero también dedicaba gran parte en proyectar su morada, observando los planos existentes para agregar vistosos detalles.
¿Cual historia interesante no tiene una ruptura de su lineal secuencia? Pues llegaría un joven que destruiría esta estructura tan definida, para convertirla en una historia cuyas variables son tan subjetivas que sobrepasan las barreras de la razón para entrar en los sentimientos particulares de cada ser humano.
¡Eso es! Aquella joven universitaria que pasaba cada día por la vereda, rumbo a la casa de estudios, llevando consigo una mochila y una modesta indumentaria, que no impedía el admirar sus encantos físicos.
Nada hubiera cambiado si esta habitual caminante, no hubiera dirigido aquella mirada lateral que despertara en el hombre toda la fogosidad e imaginación en sus mas bajos instintos, y lo dejara dibujando en su mente mil formas en que su vida se modificara agregando en ella a su nueva, bellisima y... posible mujer...
jueves, 29 de septiembre de 2011
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Arremetiente
Mismísimo en el infierno pareciera estar
Donde los deseos son infinitos
Donde los sueños incumplibles
Donde la gente indiferente
Donde el fuego que arde
nunca llega a ser la llama final
donde el olvido que cunde
nunca se puede olvidar
Donde las cartas que escribe
no llegan a ningún lugar
Y el amor que ama
no puede alcanzar.
En eterna perdición
busca un lugar
y al no encontrarlo
Escribe aquellas cosas.
Aquellas penas que inundan los ojos,
Aquella furia que destroza las esperanzas,
Aquel adiós que deja el corazón sangrante,
Sangrante de crueldad, sangrante de pasión.
Donde los deseos son infinitos
Donde los sueños incumplibles
Donde la gente indiferente
Donde el fuego que arde
nunca llega a ser la llama final
donde el olvido que cunde
nunca se puede olvidar
Donde las cartas que escribe
no llegan a ningún lugar
Y el amor que ama
no puede alcanzar.
En eterna perdición
busca un lugar
y al no encontrarlo
Escribe aquellas cosas.
Aquellas penas que inundan los ojos,
Aquella furia que destroza las esperanzas,
Aquel adiós que deja el corazón sangrante,
Sangrante de crueldad, sangrante de pasión.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
