Notas

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Arremetiente

Mismísimo en el infierno pareciera estar
Donde los deseos son infinitos
Donde los sueños incumplibles
Donde la gente indiferente

Donde el fuego que arde
nunca llega a ser la llama final
donde el olvido que cunde
nunca se puede olvidar

Donde las cartas que escribe
no llegan a ningún lugar
Y el amor que ama
no puede alcanzar.

En eterna perdición
busca un lugar
y al no encontrarlo
Escribe aquellas cosas.

Aquellas penas que inundan los ojos,
Aquella furia que destroza las esperanzas,
Aquel adiós que deja el corazón sangrante,
Sangrante de crueldad, sangrante de pasión.

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